Perspectiva de Arielle
.
La sala de espera está casi vacía, pero aún así se siente sofocante. El silencio, las luces blancas, los murmullos apagados de médicos y enfermeras que pasan de prisa como si la tragedia fuera parte de su rutina.
Yo solo estoy sentada en una de esas sillas duras, con los codos apoyados sobre mis rodillas y las manos entrelazadas. Miro el suelo, luego la pared, después el reloj. El tiempo no pasa. O al menos no para mí.
Solo espero que Cassian pueda hablar con Seraphina,