La mañana se estira con lentitud mientras espero el mensaje de Seraphina. No tardo en recibirlo. Me dice que Cassian no está en casa y que puedo pasar por ella. Que no hay de qué preocuparse.
Ajusto mi bolso y le digo al chofer que me lleve a la mansión Harrington. Observo al hombre que debe tener más de cincuenta años asentir de forma educada. Pensando que es una cortesía que aún no termino de digerir. En el trayecto recibo un mensaje de Daniel, avisándome que tengo nuevo chofer, que su padre