La noche del sábado llegó arropada por una densa neblina que cubría los puntos más altos de Tierra Escarlata. Megan planeó su escape clandestino con precisión de cirujano. Aprovechando que Camilo debía asistir a una cena oficial con el consejo de generales en el cuartel —un compromiso ineludible de su cargo—, ella utilizó la ruta subterránea del palacio que su consultora le habilitó en secreto. Dejó atrás la corona, los informes y la sofocante vigilancia de los ojos verdes que la perseguían en