La humedad de las madrugadas se siente como un velo sutil que envuelve el aire. Es densa y refrescante, dejando un aroma fresco que evoca tierra mojada, hojas y rocío acumulado en cada superficie. Las gotas diminutas se adhieren a las hojas, ventanas y barandales, creando un brillo tenue bajo la luz de la luna o los faroles. Al respirar, el aire parece más pesado, cargado de frescura, como si contuviera la promesa de un nuevo día. Es una humedad que acaricia la piel, dejando una sensación fresc