Luka:
Escuché llorar a Alicia en el baño, se oía muy desconsolada, así que sin pedir permiso me
interné en él y la saqué de la ducha. La cubrí con una toalla y la abracé. Su cuerpo temblaba
y no dejaba de llorar. Estaba asustada, o más bien aterrada y motivos tenía. Para mi ella
era mi esposa, mi amada esposa, la madre de mis hijos, pero para ella yo solo era un
extraño que estaba siendo amable. Quería protegerla, pero en realidad, de quien más debía
hacerlo era de mí, y eso me llevó tiempo ace