—Esta chiquilla se ve especialmente hermosa hoy con su sutil maquillaje.
En realidad, al enterarse de que Faustino iba a reabrir la clínica, se había arreglado especialmente para ir a ayudarlo.
Sin embargo, al no encontrarlo en la clínica, salió apresurado a buscarlo.
—Por supuesto que no podría olvidarme de ti, Larisa —dijo Faustino con una sonrisa, rodeando la pequeña cintura de Larisa y dándole un ligero apretón en las nalgas.
—Deja de manosearme. Ayer dijiste que me comprarías un regalo, ¿d