—Te pagaré el salario que quieras, o podemos arreglar un porcentaje de comisión. Billy trabajará bajo tus órdenes —insistió Susie, bloqueando de inmediato el paso de Faustino.
—Señor, si no le molesta, estoy a su disposición para lo que necesite —añadió Billy con extrema cortesía, sin rastro alguno de su anterior falta de respeto.
—¿Comprador? —Faustino sacudió la cabeza—. No necesito tanto dinero. Mejor lo dejamos así.
Prefería quedarse con Rosalba y las demás. Con 30 millones tenía suficiente