Junia, que andaba por los veintiocho, se había hecho algunas cirugías, pero seguía siendo una belleza, igual de guapa que Lara. Ver a una mujer tan hermosa con el trasero en alto era, ni qué decir, una escena muy sexy.
—Ay, señorita, esto… esto no está bien…——Faustino no podía apartar la mirada.
—¿Qué no está bien? No he dicho nada, y tú eres el que se sonroja. ¡Date prisa y arregla esto, que tengo cosas que hacer!
Julia pensó que si Faustino veía el problema, seguro que podía solucionar su impl