Faustino, frustrado, regresó solo a su coche, sacó su teléfono y marcó el número de Mariana. Pero…
Intentó varias veces, sin éxito.
— ¿Estarán reunidos planeando la operación contra el Guante Negro? ¡Maldición, aunque me pidan ayuda, al menos deberían decirme cómo van a actuar!
Después de varios intentos fallidos, Faustino apagó el teléfono con frustración y se dispuso a dormir… Mientras tanto…
Por una carretera que conducía a Rosal, circulaban lentamente tres largas limusinas negras. En el as