Con un dolor insoportable y lágrimas incontenibles, Ximena se abalanzó sobre Alejandro, golpeándolo con puños y patadas.
—¡Maldito hijo de perra, eres peor que una bestia!
—¡Yulia era una persona maravillosa y tú la mataste a sangre fría!
—¡¿Cómo te atreves a seguir viviendo?!
Faustino, con los ojos enrojecidos y sin poder contener su rabia, se lanzó hacia adelante y le rompió casi la mitad de los huesos a Alejandro con una serie de golpes brutales.
Alejandro despertó del trance hipnótico escupi