—No se preocupe, señor director. Me encargaré de limpiarlo todo. ¡Nadie revelará lo sucedido hoy!
Diego, quien también había sido cómplice del asesinato y era el matón personal de Alejandro, comprendió inmediatamente la situación. Con un gesto, ordenó a sus hombres bloquear el área y confiscar los celulares para borrar los videos.
—¡Escúchenme todos bien! ¡Si me entero que alguien filtró lo que pasó hoy, terminarán como estos dos! —gritó Diego con una mirada gélida antes de dirigirse hacia Faust