—Está bien —suspiró Faustino con gran desilusión. Si hubiera sabido que su técnica de masaje era tan efectiva, habría preferido mejor no masajearla para poder seguir disfrutando de llevar a Rosalba en su espalda. Sin embargo, él no se arrepentía de esto. Rosalba ya no sentía dolor en el pie, lo cual le dio un gran alivio.
Además, ella ya le había prometido que él podría darle masajes de cuerpo entero en el futuro. Solo pensar en eso hizo que Faustino se sintiera muy feliz de nuevo.
—Vamos —dijo