Lisandro ya estaba impaciente.
Después de todo, una vez que se completara la nueva inspección, el dinero estaría definitivamente en sus manos.
Pero Faustino, mostrando desinterés, hizo un gesto con la mano y dijo: —No hay prisa, esperemos a alguien más. Cuando todos estemos aquí, iremos juntos.
—El director Huenchullán ya está allí, ¿a quién más estás esperando?
—Vamos rápido, no perdamos tiempo, no hagamos esperar demasiado al director Huenchullán.
Lisandro frunció el ceño y le instó con impaci