Con algo de timidez.
—No podía dormir, ¿y tú qué haces aquí afuera? —preguntó Faustino fingiendo no saber nada.
—Yo... recordé cómo Mariana me molestó a propósito hoy y me puse triste. Quería que me acompañaras.
—Vamos al auto... hace tanto que no nos vemos, te he extrañado —dijo Ximena, intentando abrir la puerta del auto.
Dentro, Lara y Rosalba, que estaban agachadas, ¡se tensaron por completo!
Faustino estaba aún más nervioso.
Justo cuando iba a detenerla, Ximena pareció recordar algo y se ac