De repente, Rosalba, quien fingía estar dormida, notó los movimientos de Lara y abrió los ojos.
—Lara, espera, ¿a dónde vas? —susurró en voz baja.
Mientras hablaba, Rosalba también se levantó con sumo cuidado, tratando de no hacer ni el más mínimo ruido.
—Rosalba, yo... solo quería ir al baño. Perdón por despertarte...
Lara no le dijo la verdad. A pesar de que ya había dormido con Faustino y Rosalba más de una o dos veces, se sentía culpable de ir a buscarlo a escondidas.
—Shh, baja la voz. Habl