—¿Qué pasa, señorita Ruvalcaba?”— respondió Faustino con indiferencia.
—Cuando fui a Biovida para hablar de la colaboración, ¿por qué esa mujer tan guapa te hacía caso en todo? Si tú decías que no, ella decía que no. ¿Qué relación tienen ustedes dos?— Daniela, mordiéndose el labio, miró fijamente a los ojos de Faustino, como si quisiera leerle el pensamiento.
Daniela recordaba perfectamente que cuando se presentó y propuso la colaboración, todos los accionistas de Biovida estaban interesados, se