Bajo la guía de Tacio, Faustino y Daniela llegaron a una encantadora cabaña en el bosque cercano. Como Tacio había dicho, la cabaña estaba llena de manjares de la montaña. Disfrutaron del aire fresco del bosque, comieron carne de caza y hongos silvestres, y admiraron el hermoso paisaje. Parecía un resort de montaña.
La comida fue muy relajante. Sin Dante presente, Daniela se veía mucho más relajada y feliz. Faustino exclamó:
—El paisaje es realmente excepcional. Si tengo la oportunidad, me gus