Capítulo 507
En poco tiempo, llegaron a los pies de una hermosa montaña. Tacio detuvo el coche y les dijo a los dos pasajeros de atrás:

—Daniela, maestro Faustino, hemos llegado. Pero la montaña es muy empinada, el coche no puede subir. Tendremos que usar el teleférico y caminar un poco. Les pido disculpas por las molestias.

Daniela hizo un gesto despreocupado.

—No importa. No soy ninguna señorita delicada. Un poco de camino no me va a afectar.

...Un rato después...

Faustino y los demás subieron en tele
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