La reacción de Johan fue tan fuerte que, solo con su tono, se podía deducir que Max no le había dicho nada bueno. Johan, que hasta ese momento no sabía nada, debió sentirse terriblemente humillado.
Dante, ante la ira y las acusaciones de su padre, se explicó con torpeza.
—Papá, escúchame, no es mi culpa. Vine a ver las piedras con Daniela y hasta busqué a un maestro para que nos ayudara. Pero resulta que Daniela también contrató a alguien, ese mocoso de Faustino se acercó demasiado a Daniela,