Era una famosa médica de la provincia, con grandes logros en medicina. Al oír sobre los efectos milagrosos del Elixir de Belleza, quería algunas unidades para estudiarlas a fondo.
Faustino la examinó de arriba abajo, sin poder reconocer su identidad en ese momento.
—¿Tú eres...?
Nora se acercó, tomando el brazo de Giana mientras sonreía: —¡Mi prima, Faustino! Vaya memoria la tuya... ¿Ya olvidaste? La que apostó contigo cuando curaste a mi padre, que si perdía tendría que acostarse contigo...