¡Y una mujer tan excepcional como Lara, conservando su pureza en un mundo tan corrupto!
Yeison asintió con entusiasmo:
— ¡Perfecto! ¡Maravilloso! Esa mujer… ¡es mía!
Tanto para Yeison como para cualquier otro hombre, Lara superaba a Fiona en belleza, figura y atractivo. Fiona, aunque experta en complacer a los hombres, tenía un gran defecto físico. Para un rato de diversión, Fiona servía, pero para despertar el verdadero deseo, Lara era la opción indiscutible.
Al ver la reacción de Yeison, Fiona