Cuando Faustino terminó de hablar, la mirada de Benjamín, Mateo y Sergio se ensombreció por completo.
Lo único que les esperaba era la destitución de sus cargos y pasar el resto de sus vidas en prisión. Habían cometido demasiados crímenes; una investigación desencadenaría una avalancha imparable.
Los ojos de Sergio se enrojecieron mientras agarraba a Benjamín y lo sacudía violentamente.
—¡Todo es tu culpa por insistir en que me uniera a tus problemas! ¡¿Cómo iba a terminar así si no?! ¡Tú me arr