—No me des la oportunidad, o te arrepentirás—dijo Alice. Sabía que escapar era imposible, así que, llena de rabia, dejó de luchar y permitió que Faustino la llevara. Faustino solo le había golpeado un punto de presión, así que pronto recuperaría la movilidad.
—Volvamos rápido—dijo Faustino. Ni él ni Mariana querían perder más tiempo, solo querían regresar a la aldea. El trayecto que normalmente duraba una hora, lo recorrieron en menos de cuarenta minutos, con pasos rápidos, hasta que vieron a Ro