—Bueno, busquemos la salida.
Faustino respondió a esa mirada, tragando saliva inconscientemente. Para ser sincero, Faustino entendió la mirada de Mariana: ¡esta inspectora realmente se había enamorado de él! Pero Faustino no quería involucrarse con más mujeres, así que reprimió con fuerza el calor en su corazón.
—Aquí debe ser el centro de la tumba antigua. Miremos a nuestro alrededor, quizás haya una salida.
Mariana tomó la mano de Faustino y comenzó a buscar por toda la plaza. El pasaje por