Mariana se sobresaltó y rápidamente imitó a Faustino, cubriéndose la boca y nariz con la ropa.
—Tampoco estoy seguro si es venenoso, pero leí en una novela que en las tumbas antiguas, las cosas muy fragantes suelen ser tóxicas —explicó Faustino rascándose la cabeza.
—Vaya... así que lees novelas... —comentó Mariana con resignación, aunque mantuvo la ropa sobre su rostro.
—¡Mira, hay algo en la pared de adelante! —exclamó Faustino repentinamente, corriendo hacia allí.
Las paredes antes desnudas d