Carlos decidió no arriesgarse y trató de escapar con Mario.
—¡Corre... sí, corre! —gritó Mario al ver que Faustino se acercaba, echando a correr como alma que lleva el diablo.
—Tengo que avisar a Jake para que traiga refuerzos y los controle, o esto se nos va a ir de las manos —murmuró Carlos mientras corría, sacando su celular.
—¡Malditos cobardes, no huyan! ¡Los voy a matar! —rugió Federico.
—Tranquilo tío, no llegarán lejos —dijo Faustino agachándose para recoger dos piedras que lanzó con pre