Capítulo 227
Faustino no tuvo piedad con esos dos descarados.

—¡No... no seas tan despiadado!

Nacho y Yolanda habían presenciado la fuerza de Faustino. Si recibían una bofetada, ¡se les caerían los dientes!

—¡Qué hablador!

Con un golpe, Faustino le dio una bofetada a Nacho, quien tambaleándose, dio varias vueltas antes de caer al suelo.

—¡No... no me pegues, lo haré yo mismo, lo haré yo mismo!

Cuando Faustino estaba a punto de darle otra bofetada, Nacho levantó las manos repetidamente y comenzó a abofetearse
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