—¡Qué descaro! ¡Cómo puede haber alguien tan sinvergüenza en el mundo! Faustino ya estaba dispuesto a dejarlo pasar, ¡y tú todavía te atreves a seguir molestándolo!
Lara estaba furiosa, su pecho subía y bajaba con fuerza.
—Deja de decir tonterías, ¡si no me dan el dinero, iré a la corte a denunciarlos!
Lisy rodaba por el suelo.
—Ve y denúncianos, a ver si tienes razón.
Faustino sonrió fríamente, con el ceño fruncido.
—Sí, si no te da miedo ir a la cárcel, adelante, denúncianos.
Federico asintió.