Capítulo 125
Faustino comprendió al instante: era “algo jugoso” que había tragado y no se había limpiado bien. Se lamió los labios y dijo:

— Ah, tenía mucha sed, se me secó la boca.

— Ay, qué pena. ¿Quiere que le traiga agua? — Viviana, algo nerviosa, se acomodó la ropa, pero fingió disculparse.

— No hace falta. Subamos al auto, vamos a comer — Susie, sin sospechar nada, tomó las llaves de Viviana y condujo el auto con eficiencia. Ya había pagado y completado todos los trámites de seguro. El nombre del pr
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