AURORA
Contuve la respiración al recorrer con los dedos el descolorido relieve dorado del nombre de mi padre.
Miré hacia la ventana de observación. Alejandro seguía allí. Se suponía que debía estar en reuniones, pero permanecía inmóvil, su silueta nítida contra el cristal. Me observaba con una intensidad que hacía que el ambiente del taller se sintiera denso.
Pasé la primera página, con los dedos temblando.
14 de marzo. La "Clave de Sangre" está casi terminada. Nunca pretendí que mis diseños se