AURORAIntenté correr hacia la puerta, pero la mano de Alejandro se extendió rápidamente y me agarró del brazo. Su agarre no me dolió, pero me sujetó con fuerza."No vas a ir a ninguna parte", ordenó."¡No entiendes cómo es!", grité, forcejeando. "Vincente es poderoso, es...""No es nada", gruñó Alejandro, atrayéndome contra su pecho. Su corazón latía con un ritmo constante y pesado, el sonido de un hombre que no temía a nada."Que venga. Que traiga a sus hombres, su dinero y sus amenazas. Ahora estás bajo mi protección, Aurora. En este edificio, y en mi casa, eres intocable.""¿Tu casa?", tartamudeé, mirándolo."Sí, te quedarás conmigo", respondió. "Te protegeré.""No necesito tu protección, señor De la Vega.""Alejandro." Me interrumpió.—Sí… no necesito tu protección, Alejandro —dije, con la voz cada vez más firme—. Solo eres mi jefe. He pasado dos años sobreviviendo sola en las sombras. No escapé de las garras de los Castillo solo para entregar mi libertad a otro hombre con una gr
Ler mais