DEMETRIA
Marion no dejaba de mirarme fijamente después de mi pequeño comentario. Esa mirada en sus ojos… debería asustarme, pero en cambio, despertó algo muy profundo en mí. Estoy excitada. Cuando una vez bromeó sobre derramar la sangre de otro hombre si me atrevía a tener una cita, me lo tomé a risa. ¿Pero ahora? Con la mandíbula apretada, la mirada oscura e inflexible. Ya no bromeaba.
Y no podía decirle que mi "cita" era Anastasia. ¿Qué gracia habría en eso?
"Como estás ocupada, me voy." Fina