DEMETRIA
“¿Así te pones con todos los hombres, mi princesa?”
Papá nos miraba a Marion y a mí, con una mirada divertida a pesar de la tensión. Cruzó los brazos sobre el pecho mientras hablaba, con los labios crispados.
Le lancé una mirada de advertencia, sintiendo ya el calor subirme por la nuca. Antes de que pudiera responder, Marion habló, suave, firme y en español.
“Perdón, señor. No fue mi intención faltarle el respeto.”
Mi cabeza se giró hacia él. “¿Hablas español?”, espeté, entrecerrando los ojos.
Marion se giró hacia mí con esa sonrisa enloquecedora. “Entiendo más de lo que crees, Wildfire.”
Papá rió por lo bajo. “Bien. Porque vas a necesitarlo con ella.”
Puse los ojos en blanco. Bueno, ya basta de comedia. Sentémonos. Ya cociné y papá aún no ha comido.
La mirada de Marion me recorrió, más tranquila ahora, pero aún con la ira de antes. Los llevé al comedor. La mesa ya estaba puesta: pollo en mole rojo, tortillas calientes, arroz con elote y guacamole fresco. Papá siempre decía q