Noté como varias gotas de sangre caían manchando el piso, cerca de mis zapatos, instintivamente alcé mi mano y la llevé a mi nariz, pude sentir como la sangre empezaba a salir casi en chorros.
—Otra vez no…
Rebeca me tomó rápidamente de la mano, Emily hizo lo mismo y me sentaron en la silla colocándome la cabeza hacia atrás.
—Vamos a esperar un momento para llevarla a la enfermería, no quiero que llame la atención de las otras alumnas— le decía Rebeca a Emily. Por su parte, mi amiga no habla