—Aún no llega ese momento —seguidamente tomó mi mano y comenzó a hurgar mi rabihat —. No se han revelados nuevos rabihats —murmuró mientras continuaba tocándola, cerré los ojos ante su contacto, así de intenso era el sentirlo, así fuese rozando mi mano. Su mano dejó de tocar la mía y abrí los ojos para toparme con su rostro tan deseado por mí. Adrián envuelto en mis sabanas de pie frente a mí me quitaba el aliento, yo vivía el momento más erótico de mi vida, pero también sentía cómo él elevaba