La atmósfera en el reservado del restaurante se volvió tan densa que el aire parecía cortar. Alejandro se puso de pie de inmediato, acomodándose la chaqueta del traje en un intento desesperado por recuperar la ventaja psicológica que creía tener sobre la situación. Sin embargo, frente a la imponente figura de Damián Valenti, cualquier intento de lucir poderoso resultaba ridículo. Los dos escoltas de Damián se apostaron junto a la puerta, cruzados de brazos, transformando el lujoso espacio en