El amanecer en la mansión Di Giovanni siempre poseía una cualidad gélida, como si las paredes de mármol absorbieran el calor de los cuerpos para devolver solo una elegancia distante. Audrey despertó antes de que la alarma sonara, con esa sensación de alerta que se le había quedado grabada en el ADN durante sus cinco años de huida. Se sentó en el borde de la cama, frotándose el rostro, y caminó descalza hacia el baño.
Frente al espejo, la rutina era su ancla. Abrió el grifo y dejó que el agua fr