Capitulo
Dejándolos ir
Flor vivía con un nudo en el pecho, aferrándose a la presencia de Manuel y Andrea, sus dos ángeles. Sabía que tenía que aprender a seguir adelante, pero la idea de dejarlos ir le resultaba dolorosa. En los momentos más solitarios, cuando las dudas y la tristeza la invadían, recurría a sus oraciones. Les pedía fuerza, comprensión y una señal de que estaba tomando el camino correcto.
Recordó las palabras de Manuel antes de su partida. Su voz, siempre calmada y firme,