Capitulo —Manuela y Andrés
En los primeros días tras el nacimiento de Manuela y Andrés, la casa de los Ferrer se llenó de una ternura nueva, casi palpable. Cada miembro de la familia encontraba su propia manera de acercarse a los mellizos, de decirles sin palabras cuánto eran esperados, cuánto eran amados. El cansancio estaba ahí, inevitable, pero no pesaba. No cuando el corazón de Flor y Gabriel rebosaba gratitud y una felicidad serena, distinta, más profunda que cualquier otra que hubieran co