Cale no respondió a la pregunta de inmediato.
En lugar de eso, exhaló despacio y se recostó en el sofá. Le hizo una seña a Lydia para que se acercara, pero ella no se movió. Al contrario, Lydia afiló la mirada y mantuvo los brazos cruzados con fuerza sobre el pecho.
—Primero responde mi pregunta —dijo Lydia con firmeza.
Le sostuvo la mirada el tiempo suficiente para que el ambiente entre ellos se volviera tenso. Ya no era cálido como momentos atrás. En su lugar había surgido una preocupación más