—Eli —llamó Riana, y la chica levantó la cabeza.
Durante todo ese tiempo, Riana había notado cómo Eli se tensaba cada vez que estaba cerca de Selena. Pero no quería mostrarle compasión de la forma equivocada. Quién sabe… quizá Eli adoptaba esa actitud inocente y desvalida para facilitar los planes de Selena.
¿Quién podría decirlo?
Y aun así, en el fondo, Riana no soportaba ver a Eli así. Era una niña dulce.
—¿Tú quieres todo esto?
Eli se sobresaltó; era evidente que no esperaba la pregunta.
—Eh…