—Estoy seguro de que se alegrará de escucharlo.
Pero Cale sabía que unas simples palabras de agradecimiento jamás bastarían para recompensar a alguien que estuvo dispuesto a arriesgar la vida para salvar a Lydia.
—Pero más que nada, Lydia... —Cale se acomodó un poco en el asiento. Despacio, extendió la mano para apartarle los mechones de cabello que le caían sobre la mejilla—. Estoy tan agradecido de que hayas sobrevivido. Casi me vuelvo loco al pensar que estaba a punto de perderte.
Cale habló