Tenía que correr.
Naomi corría sin atreverse a mirar atrás. Ni siquiera le importaba quiénes habían rodeado la pista de aterrizaje ni a qué unidad pertenecían las tropas armadas que ahora cubrían el área frente a ella. Para ella, nada de eso importaba ya.
Solo sabía que Falcon ya no la tenía cautiva. Tenía que seguir corriendo para alejarse de él.
Cada paso se volvía más pesado que el anterior. La vista comenzó a nublársele por el cansancio y la falta de fuerzas. Las rodillas amenazaron con cede