—Hice todo esto —continuó Selena—, para limpiar el nombre de mi niña. Para que nadie pueda decir que se aprovechó de la situación.
Nathan se mantenía rígido unos pasos detrás de ellas. Apretó la mandíbula, pero no la interrumpió. Lo sabía. Cada palabra de Selena había sido escogida con muchísimo cuidado. Todo lo que decía buscaba limpiar su imagen, soltar una bomba ante los demás y, cuando conseguía lo que quería, cubrirse retorciendo los hechos.
Jamás debió darle pie a esa mujer. Y, sin embargo