—Yo me casé con Chase —respondió Althea sin titubear—. Nuestras fotos de boda siguen colgadas en la sala. ¿No las has visto? Ojalá lo hagas, porque son la prueba de que soy la única mujer con la que se casó. Tú no.
El comedor quedó en silencio.
—Tú solo fuiste una mujer que pasó por su vida —continuó Althea, con voz firme, sin quebrarse—. Y que estés en esta casa solo es un acto de piedad.
Selena se rio a carcajadas.
—¿Piedad? —Selena se acercó un paso—. No te hagas la santa, Althea. Si no hubie