—¿Al lado? —Selena se volvió. Seguía sonriendo, pero se puso seria—. ¿Al lado?
—Sí, señora Selena —respondió la sirvienta con cortesía—. La habitación de la señorita Eli ya está preparada, tal como pidió. La suya también.
Selena volvió al corredor y miró la puerta de enfrente. Asintió apenas, como si lo aceptara, aunque estaba claro que no del todo. Luego volvió a mirar a la sirvienta.
—¿Y dónde está la habitación de Althea? —preguntó con ligereza, como por simple curiosidad—. ¿Dónde se queda?
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