—Por fin llegas.
La llegada de Daven era lo único que podía aliviar la tensión de Arven. Aunque una parte de él estaba aterrada por lo que pudiera pasarle a su jefe, ya tenía preparadas varias defensas legales para cualquier cargo que intentaran imputarle a Daven.
—¿Qué tan grave es? —Daven se aflojó la corbata. Se notaba cansado, agobiado por la presión.
—Siguen revisando documentos. —Arven suspiró hondo—. Empezaron a sellar las salas de archivos.
A Daven se le tensó la mandíbula.
—¿Cuánto falt