—Demostrándoles que eres la hija de Chase Miller. Su nieta. —Selena la miró con dureza—. Que no eres una carga que llegó a perturbar sus vidas tranquilas. Que deberían aceptarnos porque es lo correcto.
Eli aferró el bolsito.
—No quiero obligar a nadie.
A Selena se le escapó un gesto de fastidio.
—Esto no es obligar, Eli. Ya deberías haberlo entendido. ¿Qué te dije en ese entonces? ¿Lo olvidaste?
—N-no, mamá. —Eli agachó la cabeza, inquieta.
—Entonces dime que no lo has olvidado.
Eli se mordió el