Selena respiró despacio antes de hablar. Controló el gesto, relajó los hombros y miró por turnos a Nathan y a Riana. Habló con suavidad, casi con pesar.
—Antes que nada, quiero disculparme —dijo Selena—. Sé que la forma en que actué ayer fue impactante y desagradable.
Eli se tensó. Apretó la servilleta sobre el regazo. Vio de reojo que su madre tomaba las riendas de la conversación. Aun así, no se atrevió a levantar la cabeza.
—Ya esperé bastante —continuó Selena, sin dejar margen para respuesta