Althea cerró con suavidad la puerta del cuarto de Josh, asegurándose de que la cobija quedara bien acomodada sobre sus hombros. Se inclinó para alisarle el cabello revuelto y luego siguió hacia el cuarto de Grace. La pequeña luz nocturna brillaba con un resplandor tenue, la respiración de Grace era pareja y su carita reflejaba paz en el sueño.
Revisó también los libros escolares de Grace, por si algo se había quedado fuera mientras su niña preparaba su horario, y luego ajustó el aire acondiciona